
La ciudadanía acepta que se hace la de la vista ‘gorda’ frente a este fenómeno. También, dice sentir rechazo hacia las personas que ejercen el delito. No obstante, la gente jamás se atrevería a denunciarlos. De la misma manera, piensan que las Fuerzas Armadas han sido permisivas. Rasgos de una problemática que sigue viva.
El hombre le prometió un altar en la mitad del parque, con flores exóticas que brotarían de la tierra y con una virgen esculpida en oro y guardada en una cúpula de vidrio de alta seguridad.
Y con dos enormes lámparas, a lado y lado, para iluminar la imagen en las noches.
Pero esta emotiva idea se quedó en eso, en una promesa. De un momento a otro, el hombre desapareció. Y con él, también se esfumaron las ayudas para sostener las actividades sociales del barrio, en un sector exclusivo de la ciudad.
Rosaura, la abuela a la que le prometieron una virgen dorada, no supo el por qué de su huida.
Años más tarde, la mujer se dio cuenta que aquel hombre, de aspecto bonachón, solidario y amplio, era narcotraficante.
Lo recuerda y no sale de su asombro. Por momentos, duda de los hechos, a veces excusa al hombre, pero al final lo reconoce con cierta pena.
“Nunca dudé de él, ni me imaginé que era narcotraficante. Era muy comedido, generoso y se le veía que quería participar en todo lo del barrio. Incluso, me ilusionó mucho lo del altar, pensé que era un creyente dedicado”, cuenta. Rosaura dice que tampoco tenía apariencia de ‘narco’. “Nunca se le vio ostentoso, ni con gente mala, mucho menos con mujeres. Era muy decente, incluso, creíamos que era un gran empresario. Pero mire, todavía hay de esa gente en la ciudad”.
La percepción de esta caleña la comparten muchos ciudadanos. Y así se puede constatar en una encuesta contratada por El Pais y realizada por CDM Research, la cual revela que el 74,3% de los caleños cree que hoy en Cali hay más narcotraficantes que antes, pero que se mantienen ocultos.
El 47,7% de los consultados no duda en decir que este fenómeno se siente igual que en ciudades como Bogotá y Medellín. En los estratos altos de la ciudad el porcentaje es mucho más diciente: el 80% afirma que la situación, comparada con las otras dos capitales, es idéntica. El 27,7% afirmó que aquí la problemática se percibe en menor proporción.
Sin embargo, pese a que los consultados reconocen que Cali aún vive bajo las sombras del narcotráfico, consideran que esa situación no se siente tanto porque los caleños se hacen los de la vista ‘gorda’ frente al tema. Por lo menos, así lo aceptó el 77,7% de los entrevistados por CDM Research.
A juicio del politólogo Hernando Llano, estos resultados reflejan una clara claudicación y connivencia de la ciudadanía frente al narcotráfico.
“Hay mucha solidaridad con un sector que ha generado bastante violencia y desestabilización política y cultural, no sólo en Cali sino en toda la sociedad”, acota.


